Qué hacer en Bruselas
Empieza por la Grand-Place, la plaza medieval bañada en dorado que la UNESCO considera una de las más bellas de Europa, rodeada de casas de gremios y el gótico Ayuntamiento. A pocos pasos, las multitudes se reúnen para ver el Manneken Pis, la diminuta fuente de bronce convertida en la traviesa mascota de la ciudad, que luce disfraz varias veces al mes.
Toma el metro (o camina unos 40 minutos) hasta el Atomium, el gigantesco modelo de acero inoxidable de un cristal de hierro construido para la Expo de 1958, con un mirador y exposiciones dentro de sus esferas. De vuelta en el centro, pasea por el Barrio Real para ver el Palacio Real y el Museo Magritte, y sigue la ruta del cómic pintada en decenas de fachadas — un guiño a Bruselas como cuna de Tintín.







